Un soldador inverter mejora la calidad del trabajo

La seguridad social, el empleo digno, el salario mínimo… son algunas de las exigencias que más han esgrimido los obreros italianos en los últimos años. La crisis económica que golpea a Europa se ha ensañado en Italia, como consecuencias de la mala práctica gubernamental de los líderes políticos del momento. Italia ha pasado de ser una potencia económica, política y cultura en el viejo continente a ser un país azotado por la pobreza y desprotegida de buitres económicos como la Unión Europea (UE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI).

A nivel social esto se ve reflejado en un alza imparable de los niveles de desempleo. Los jóvenes se han visto obligados a emigrar a otros países para encontrar trabajo, siempre por debajo de sus posibilidades reales como profesionales. Los que han optado por quedarse en el país natal, lidian con un desempleo avasallador y amenazante. Aún cuando tienen trabajo siempre están colgando de un hilo, pues pueden ser despedidos de un momento a otro.
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Actualmente los trabajos que están vacantes están concentrados en oficios como la construcción, la soldadura, la plomería, la herrería, etcétera… Casi nunca hay trabajo para personal cualificado en letras o ciencias, empleos que requieren largo (y carísimos) estudios universitarios. Básicamente los jóvenes italianos no pueden ir a la universidad porque no la pueden pagar. Pero aun los que van y se gradúan, luego no encuentran trabajo en su especialidad. Una crisis en toda regla que parece no acabar nunca.

Diversos movimientos sociales italianos se han agrupado para exigir sus derechos como trabajadores pues se han dado casos de maltratos y abusos a obreros contratados. Las principales infracciones de los contratadores están asociadas al incumplimiento de pagos, así como a las malas condiciones de trabajo.
Los sindicatos abogan porque los empresarios cumplan con sus pagos, pues sin salario los trabajadores no se sienten estimulados para laborar. Igualmente, las condiciones de trabajo deben ser las mínimas indispensables para resguardar la salud de los obreros.

En el caso de las constructoras, la compra de equipos más sofisticados es una de las apelaciones más comunes en los sindicatos. El asunto es que esta labor requiere grandes esfuerzos físicos que pueden evitarse con la utilización del equipamiento correcto.

En el mercado abundan estos equipos, entre los que destacan las taladradoras y los soldadores inverter. Estos últimos son extremadamente útiles para labores de la construcción, la plomería y la herrería.

Básicamente los trabajadores italianos exigen un trato justo, como lo estipulan las leyes vigentes.